Alimentación saludable para mejorar la Psoriasis


Todos deberíamos asumir que, para tener una buena salud, es necesario tener buenos hábitos de vida: comer bien, descansar, hacer ejercicio, tener vida social, familiar y sexual… sin embargo, en muchas ocasiones, el trabajo, la falta de tiempo para uno mismo o la mala organización nos hacen dejar de lado estos pequeños gestos que convierten en costumbre aspectos muy valiosos de la vida.


La mala nutrición, el consumo bajo de ácidos grasos omega 3 y una escasa actividad física son factores que se han relacionado con la psoriasis. Además, se sugiere que la gravedad de la enfermedad, así como sus comorbilidades asociadas, podría mejorarse a través de intervenciones dietéticas y aumentado la actividad física.



Cuida tu alimentación si tienes psoriasis


La nutrición es una parte fundamental en el desarrollo de la psoriasis, ya que está comprobado que una dieta equilibrada puede ser un importante factor protector para el desarrollo de la enfermedad. Por el contrario, un elevado consumo de azúcar, almidones, carne procesada, grasas saturadas, ácidos grasos libres (como el ácido palmítico y el ácido oléico), y escaso de frutas, verduras y ácidos grasos omega 3 promueve el desarrollo de psoriasis. Por otro lado, las personas con déficit de vitamina D también tienen más riesgo de desarrollar psoriasis, por lo que debes controlar su consumo. Es cierto que esta vitamina puede ser difícil de adquirir a través de la dieta pero la puedes encontrar en los pescados grasos y los hígados de pescado. Más datos sobre **alimentación a tener presentes si tienes psoriasis **es que un incremento del consumo de antioxidantes o alimentos ricos en zinc podrían ser una herramienta de utilidad en el tratamiento de la enfermedad. El consumo de pescado y de aceite de oliva virgen, así como la ingesta de fruta y verduras, también son muy beneficiosos.



Alimentos para mejorar la psoriasis


En general, se recomienda una **dieta mediterránea** compuesta por una serie de mediadores antiinflamatorios como antioxidantes, polifenoles y grasas monoinsaturadas, ya que se ha demostrado que el 50% de las personas con psoriasis que la siguieron notaron una diminución de la gravedad de la psoriasis y una mejoría de los síntomas.

Por poner ejemplos concretos de alimentos que podrían disminuir la incidencia o mejorar la gravedad de la psoriasis tenemos: los prebióticos (raíz de achicoria, diente de león, verduras, alcachofa, cebolla, ajo, puerros, espárragos…), alimentos ricos en zinc (como ostras, garbanzos…), y los carotenoides (zanahorias, albaricoques o col rizada).


Aunque te parezca que estos consejos te limitan lo que puedes comer, no es así porque tienes a tu disposición alimentos sanísimos, baratos, que están a tu alcance en cualquier supermercado, y son fáciles de preparar:

  • Legumbres (judías, garbanzos, habas, lentejas, soja…): son una gran fuente de proteínas vegetales y hay mil formas de prepararlos (potajes, purés, ensaladas).

  • Cereales integrales: como arroz, avena, maíz, cebada…

  • Verduras y hortalizas: existe una variedad casi infinita de sabores que podrás disfrutar en ensaladas, cremas, potajes, guarniciones, etc, utilizando aquellas verduras que más te gusten: brócoli, espinacas, acelgas, zanahorias, pimientos, espárragos, patatas, germinados de alfalfa, cebolla, coliflor y romanescu… la lista es interminable. Añádele a estos vegetales de “tierra” las algas marinas, que aportan gran valor nutricional con muy pocas calorías y un sabor increíble.

  • Aceite de oliva virgen extra: además de un auténtico manjar, es rico en omega 3. Existen otros aceites saludables, como el de lino o el de germen de trigo.

  • Pescado: el mar es una fuente maravillosa de recursos culinarios. Disfruta de todos los distintos sabores que ofrece el mar, pero especialmente de los pescados azules como los boquerones, el salmón fresco (el ahumado tiene mucha sal), las sardinas, la caballa, el jurel, los arenques, etc.

  • Setas: sabrosas y con muy pocas calorías, están deliciosas en guarniciones, guisos y salteados. Desde el tradicional champiñón hasta el exótico shitake o el gourmet del bosque, los boletus.

  • Carnes bajas en grasa: puedes tomarlas a la plancha, al vapor, en papillote, y especialmente te recomendamos las de pollo, pavo o conejo.

  • Frutos secos: ricos en grasas y proteínas, procura tomarlos tostados sin sal, en el caso de almendras y avellanas. También son recomendables las nueces y los pistachos.

  • Huevos: contienen omega 3 y son versátiles y rápidos de preparar.

  • Frutas deshidratadas: ciruelas, uvas pasas y orejones, entre otros.

  • Frutas frescas: la naranja, la piña, las frutas tropicales y exóticas como la papaya, todas ellas ricas en vitamina C y antioxidantes, es recomendable tomarlas masticadas en vez de en zumo.

  • Semillas: ricas en antioxidantes y vitaminas, fibra, y minerales como cinc, hierro y cobre, las semillas pueden tomarse esparcidas en ensaladas o bien en el pan. Las de girasol, linaza y calabaza ayudan a regular el sistema inmune.

  • Lácteos y probióticos: como el yogurt, el kéfir y los quesos frescos. El yogurt y los alimentos fermentados como el miso japonés (soja fermentada), kéfir y el chucrut (col fermentada), contienen microorganismos que ayudan a digerir los alimentos y a fortalecer nuestro sistema inmunológico.




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